El proyecto de la futura planta de hidrógeno verde en San Roque supondrá un revulsivo para el Campo de Gibraltar y para toda Andalucía. Una iniciativa puesta en marcha por Cepsa y que se convertirá en un profunda transformación económica para esta Comarca.
El Gobierno de España y de la Junta de Andalucía ha demostrado su refrenda este jueves durante la visita de Pedro Sánchez ante la más que prometedora oportunidad que va a suponer tanto desde el punto de vista del desarrollo energético como en relación a la generación de empleo.
Producción
No obstante, dar salida a este proyecto que evitará la emisión de seis millones de toneladas de CO2 al año y la emisión de otros gases y de partículas mejorando así la calidad del aire y especialmente como la mejor manera para la descarbonización, requiere de un más que considerable volumen de agua para su puesta en funcionamiento.
Se calcula que para obtener un kilo de hidrógeno verde se requieren once litros de agua. En realidad para llegar a esa tonelada de hidrógeno verde por medio de la electrólisis se requiere agua. Es la única forma para descomponer el oxígeno y el hidrógeno utilizando una corriente eléctrica a través de un electrolizador.

La cuestión es que este agua necesaria para la planta de hidrógeno verde debe ser tratada previamente de forma que para producir una tonelada de agua purificada se requieren dos toneladas de agua no tratada.
Según recoge el portal Mundo Marítimo, la electrólisis precisa hasta 18 toneladas de agua -sin contar las pérdidas durante el proceso- para producir una tonelada de hidrógeno. Esto significa que la purificación del agua para la producción de una tonelada de hidrógeno implica costes tanto de dinero como de logística. Para que el electrolizador pudiera ser ecológico necesita ser alimentado por energía renovable. Si el hidrógeno se genera a partir de electricidad renovable (hidrógeno verde), sin emitir gases de efecto invernadero, podría desempeñar un papel fundamental en el contexto actual de transición energética.
Agua reutilizable
Cepsa es consciente de que para llegar a ese objetivo 100% sostenible en el Parque Energético San Roque se deben priorizar medidas que contrarresten esa importante pérdida de agua en una zona como el Campo de Gibraltar con una sequía casi endémica. Es por lo la multinacional se haya propuesto invertir casi tres millones de euros para reducir un 20% del consumo de agua dulce gracias a una importante mejora en el tratamiento de aguas residuales. Tal y como ha detallado Cepsa a este medio, se «está trabajando en acuerdos para reutilizar las aguas procedentes de las estaciones depuradoras de aguas residuales».

Estas se someterán a un proceso de ultrafiltración que permitirá mejorar su calidad convirtiéndola en agua reutilizable que pueda aprovecharse en las torres de refrigeración.
De esta forma, el uso de este recurso no supondrá un impacto en la disponibilidad de agua dulce para el consumo humano o agrícola en la región.
Actualmente, Cepsa goza de una calificación A- en la gestión del agua, dentro del ránking sobre Seguridad Hídrica que elabora la organización CDP (Carbon Disclosure Project) tras analizar el trabajo de casi trece mil compañías de todo el mundo.
Solo así Cepsa y el Campo de Gibraltar podrán realizar esa ansiada transición energética y convertir a esta zona en motor transformador y en el referente de hidrógeno verde de toda Europa.

