Las interacciones de orcas con embarcaciones en el Estrecho de Gibraltar están experimentando un ligero repunte este año. Así lo ha advertido el coordinador y presidente de Circe (Conservación, Información y Estudio sobre Cetáceos), Renaud de Stephanis, después de varios años en los que estos episodios habían llegado a reducirse hasta un 80%.
De Stephanis ha relacionado el incremento registrado este verano con una insuficiente transmisión de “pautas claras y actualizadas” a los navegantes, aunque no ha concretado el número de encuentros contabilizados durante la temporada.
La situación vuelve a poner el foco sobre un fenómeno que se registra desde el verano de 2020 en aguas atlánticas de la Península Ibérica. Las interacciones pueden provocar daños en las embarcaciones, especialmente en los timones, aunque desde Circe insisten en que el comportamiento de los animales debe interpretarse como un “juego” y no como un ataque.
La organización considera fundamental que quienes navegan por estas aguas conozcan cómo reaccionar ante la presencia de los cetáceos. De Stephanis ha señalado que la medida “más eficaz” pasa por navegar por aguas poco profundas, por debajo de los 30 metros, y no detener la embarcación en caso de avistamiento, manteniendo la marcha hacia zonas de menor calado.
Reclaman más información para los navegantes
Según el responsable de Circe, este procedimiento representa la solución “más simple” para reducir las situaciones en las que las orcas pueden causar desperfectos. Al mismo tiempo, ha advertido de que la falta de difusión institucional estaría provocando que numerosos marineros desconozcan cómo deben actuar o reaccionen con incertidumbre cuando encuentran estos animales.
De Stephanis ha citado como ejemplo el caso de Toñi, una orca que apareció con marcas compatibles con posibles disparos de perdigón en su aleta dorsal. Circe está realizando un seguimiento del ejemplar y asegura que “está bien”, aunque todavía permanece pendiente de que sanen las heridas que presenta, un proceso que podría prolongarse durante tres o cuatro semanas.
En cuanto a la presencia de estos cetáceos en el Estrecho, el responsable de la organización ha explicado que el grupo catalogado en la zona está compuesto por entre 16 y 17 ejemplares. Recientemente, sin embargo, únicamente se ha observado a tres de ellos, algo que atribuye a una dispersión habitual dentro de la dinámica social de la especie.
Una especie vulnerable y protegida
La población de orcas del Estrecho de Gibraltar y el golfo de Cádiz está incluida como vulnerable en el Catálogo Español de Especies Amenazadas (CEEA). La normativa prohíbe cualquier actuación destinada a matar, capturar, perseguir o molestar a estos animales y contempla sanciones que pueden alcanzar los dos millones de euros, además de posibles responsabilidades penales.
Desde el verano de 2020 se vienen produciendo interacciones de ejemplares de esta población con embarcaciones en aguas atlánticas de la Península Ibérica, una situación que ha llevado a las administraciones y organizaciones especializadas a elaborar recomendaciones específicas para los navegantes.
El Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible, a través de la Dirección General de la Marina Mercante, y el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, mediante la Dirección General de Biodiversidad, Bosques y Desertificación, disponen de una serie de recomendaciones y pautas ante avistamientos o interacciones con orcas en el Atlántico. El objetivo es minimizar los riesgos para los tripulantes, las embarcaciones, la navegación y los propios cetáceos.

