Hubo un tiempo en el que una misma jornada podía tener dos fechas diferentes dependiendo de si se escribía desde España o desde territorio bajo la Corona británica. Y esa peculiaridad histórica tuvo como escenario también el entorno del Estrecho de Gibraltar.
Todo comenzó un 4 de octubre de 1582. España fue uno de los primeros países en adoptar el calendario gregoriano impulsado por el papa Gregorio XIII para corregir el desfase acumulado por el antiguo calendario juliano. Aquella noche ocurrió algo que hoy resultaría difícil de imaginar: después del jueves 4 de octubre no llegó el día 5, sino directamente el viernes 15 de octubre. Diez días desaparecieron oficialmente del calendario. El Archivo Histórico Provincial de Sevilla conserva incluso documentación notarial que dejó constancia de aquel extraordinario cambio de fecha.
Inglaterra, sin embargo, no hizo lo mismo. Continuó utilizando durante más de siglo y medio el calendario juliano. Y entre medias ocurrió un acontecimiento fundamental para la historia del Campo de Gibraltar: una fuerza anglo-neerlandesa tomó Gibraltar en 1704 durante la Guerra de Sucesión española. Posteriormente, tras la creación del Reino de Gran Bretaña en 1707, España cedió formalmente Gibraltar a la Corona de Gran Bretaña mediante el Tratado de Utrecht de 1713.
Aquella diferencia tuvo una consecuencia que hoy resulta difícil de imaginar. Mientras España llevaba más de un siglo utilizando el calendario gregoriano, los territorios bajo administración británica continuaban fechando sus documentos conforme al calendario juliano. Desde 1700, ambos sistemas estaban separados por once días, por lo que un mismo momento podía aparecer fechado de manera distinta dependiendo de qué calendario se utilizase.
Once días de diferencia a escasos metros
No significa, evidentemente, que Gibraltar estuviera físicamente «once días por detrás» de España. El sol salía y se ponía al mismo tiempo, lo que cambiaba era el número que se asignaba a cada jornada.
Así, durante buena parte de la primera mitad del siglo XVIII, una fecha anotada en documentación española no tenía por qué coincidir con la recogida ese mismo día en documentación británica. Una jornada identificada en España con una determinada fecha podía corresponder a once días antes en el calendario juliano utilizado por Gran Bretaña.
La peculiaridad tiene especial interés en el Campo de Gibraltar porque ambos territorios se encontraban separados por apenas unos kilómetros.
La diferencia también obliga a tener cuidado cuando se consultan documentos de la época. Determinados acontecimientos históricos aparecen con fechas distintas según la procedencia de la fuente y el calendario empleado. Es una de las razones por las que los historiadores suelen especificar si una fecha del siglo XVIII está expresada según el denominado estilo antiguo, correspondiente al calendario juliano, o conforme al calendario gregoriano.
1752, el año del cambio
La situación terminó en 1752, después de que el Parlamento británico aprobara el Calendar (New Style) Act 1750. Con aquella norma, Gran Bretaña decidió abandonar definitivamente el calendario juliano y adoptar el gregoriano, utilizado desde hacía décadas por numerosos países europeos.
La corrección volvió a provocar algo excepcional: once días desaparecieron del calendario británico. Al miércoles 2 de septiembre de 1752 le siguió directamente el jueves 14 de septiembre. Los días comprendidos entre ambas fechas nunca existieron oficialmente en aquel calendario.
La legislación se aplicó también a los dominios y territorios dependientes de la Corona de Gran Bretaña. Gibraltar llevaba entonces casi medio siglo bajo administración británica y 39 años desde su cesión formal mediante Utrecht.
A partir de ese momento desapareció también el desfase de fechas con España.

