Un estudio sitúa en 2018 una interacción de orcas ibéricas con embarcaciones, dos años antes de que el fenómeno se generalizara

El trabajo de Joana Castro y el equipo de AIMM analiza siete interacciones registradas entre 2018 y 2025 y apunta a una evolución del comportamiento mediante aprendizaje y transmisión social

Foto orca - Un estudio sitúa en 2018 una interacción de orcas ibéricas con embarcaciones, dos años antes de que el fenómeno se generalizara

Las interacciones entre orcas ibéricas y embarcaciones no comenzaron de forma repentina en 2020. Un nuevo estudio elaborado por Joana Castro y el equipo de AIMM documenta ahora un episodio ocurrido en 2018, dos años antes de que este comportamiento comenzara a generalizarse.

Este nuevo dato se suma a un primer caso registrado por CIRCE en 2017 y permite ampliar la cronología conocida de un fenómeno que en los últimos años ha centrado buena parte de la atención científica sobre la población de orcas ibéricas.

El estudio analiza siete interacciones observadas desde una embarcación científica entre 2018 y 2025. En ellas fueron identificadas 26 orcas y, de ese total, ocho llegaron a establecer contacto físico con la embarcación.

Contactos inicialmente más suaves y exploratorios

Los resultados muestran una importante variabilidad entre individuos y respaldan la hipótesis de que este comportamiento pudo comenzar con contactos más suaves y de carácter exploratorio, para después evolucionar y extenderse mediante procesos de aprendizaje y transmisión social entre los animales.

La investigación también aporta datos sobre la respuesta de las orcas ante las maniobras de las embarcaciones. Según el estudio, permanecer parado no redujo de manera fiable los contactos, mientras que aumentar la velocidad y crear distancia favoreció que los animales perdieran el interés.

Las conclusiones aportan así nuevos elementos para comprender el comportamiento, la estructura social y la posible transmisión cultural asociada a estas interacciones, además de ofrecer información de interés para los estudios centrados en posibles medidas de mitigación.

CIRCE ha destacado también el vínculo de este trabajo con su propia trayectoria científica. Joana Castro inició allí su carrera investigadora y la entidad fue una de las impulsoras de AIMM, asociación con la que continúa colaborando en el sur de Portugal.

Desde CIRCE han valorado especialmente que los equipos que trabajan de forma habitual en el mar sigan generando datos que permitan avanzar en la comprensión de este fenómeno y han felicitado a Joana Castro y al conjunto del equipo de AIMM por el estudio.