Las primeras pesquisas del Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico apuntan a que los hechos relacionados con las lesiones detectadas en la orca ibérica Toñi se produjeron en aguas de jurisdicción portuguesa y estuvieron vinculados a una embarcación de bandera española.
Los agentes medioambientales de la Subdirección General de Biodiversidad Terrestre y Marina (SGBTM) mantienen abiertas desde el pasado 13 de agosto actuaciones previas para esclarecer el origen de las heridas observadas en este ejemplar, que posteriormente fue localizado en el Estrecho de Gibraltar.
“Como resultado de estas actuaciones, las pesquisas indican que los hechos se produjeron en aguas de jurisdicción portuguesa por una embarcación de bandera española”, han señalado fuentes del Ministerio a EFE.
La investigación continúa, sin embargo, en una fase preliminar, por lo que desde el Gobierno precisan que todavía no puede establecerse una conclusión definitiva sobre la autoría ni sobre todas las circunstancias en las que se produjeron las lesiones.
El Ministerio ha contactado además con el punto focal nacional portugués de ACCOBAMS, el Acuerdo sobre la Conservación de Cetáceos en el Mar Negro, el Mar Mediterráneo y la Zona Atlántica Contigua, para solicitar información que permita avanzar en las pesquisas.
En función de los datos que se obtengan durante estas actuaciones y de la colaboración con las autoridades portuguesas, la información será trasladada al Seprona y a la Fiscalía.
Heridas compatibles con un disparo de escopeta
Las lesiones de Toñi fueron documentadas el pasado 11 de agosto por las organizaciones conservacionistas WeWhale e Iberian Orca Guardians, que detectaron múltiples marcas en la aleta dorsal y el lomo del animal.
Ambas entidades señalaron que el aspecto, el número y la distribución de las heridas eran compatibles con que la orca hubiera recibido un disparo de escopeta.
“Conocemos a Toñi. Estuvimos con ella hace unas semanas y estas heridas no estaban ahí. Ahora estamos viendo múltiples heridas de impacto en su aleta dorsal y su lomo que, según nuestra valoración, son compatibles con que haya recibido un disparo de escopeta”, explicó entonces Janek Andre, fundador y presidente de WeWhale y de la Fundación Iberian Orca Guardians.
El Grupo de Trabajo Orca Atlántica (GTOA-Orca Ibérica) realizó posteriormente un análisis más detallado de las marcas y apuntó a la posibilidad de que correspondieran a ulceraciones causadas por perdigones.
Según el colectivo científico, las lesiones podrían corresponder a bolas de plomo de unos nueve milímetros de diámetro, similares a las utilizadas en munición de postas para jabalí conocida como buckshot.
El grupo explicó que cada cartucho de estas características puede contener nueve bolas distribuidas en tres capas de tres, una disposición que considera compatible con el patrón apreciado en la aleta de Toñi.
Además, señaló que esta munición puede utilizarse con una escopeta de calibre 12/70 y estimó que, atendiendo a la dispersión de los posibles impactos, el hipotético disparo podría haberse efectuado a menos de 15 metros del animal.
El análisis del GTOA toma como referencia que la carga de perdigones puede abrir aproximadamente 25 centímetros por cada diez metros de recorrido.
CIRCE analiza 26 años de imágenes de Toñi
Por su parte, CIRCE – Conservación, Información y Estudio sobre Cetáceos ha iniciado su propia investigación sobre las lesiones y mantiene una posición prudente respecto a su origen.
La organización considera necesario estudiar con detalle las fotografías disponibles, revisar el historial del ejemplar y realizar un nuevo seguimiento directo de Toñi y de su grupo antes de establecer una causa concreta.
El equipo de CIRCE realiza el seguimiento científico de las orcas ibéricas en el Estrecho de Gibraltar y el golfo de Cádiz desde 1999, lo que le ha permitido reunir fotografías de Toñi correspondientes a los últimos 26 años.
Los investigadores están comparando ese archivo para intentar determinar cuándo aparecieron las lesiones y analizar su evolución.
Al mismo tiempo, CIRCE trabaja para localizar nuevamente a Toñi y a su familia en el Estrecho de Gibraltar o el golfo de Cádiz y obtener imágenes recientes que permitan comprobar directamente el estado del ejemplar.
La observación en el mar servirá para analizar cómo se desplaza, cómo respira, cómo se alimenta y cómo se relaciona con el resto del grupo, aspectos que no pueden evaluarse únicamente a partir de fotografías.
Una población en peligro crítico de extinción
Toñi forma parte de la población de orca ibérica, catalogada en peligro crítico de extinción y sometida a seguimiento científico y conservacionista debido al reducido número de ejemplares y a las amenazas que afronta.
El Grupo de Trabajo Orca Atlántica trabaja específicamente en la conservación y gestión de esta subpoblación del Atlántico nororiental, además de estudiar su ecobiología y las interacciones de estos cetáceos con las embarcaciones.
La investigación oficial deberá determinar ahora con mayor precisión qué ocurrió, identificar la embarcación implicada y esclarecer las circunstancias en las que Toñi sufrió las lesiones. Por el momento, el propio Ministerio recalca que las actuaciones continúan abiertas y que no existe todavía una conclusión definitiva sobre la autoría de los hechos.

