El primer día de escuela infantil también se llora: cómo afrontar la separación de los más pequeños

Quirónsalud Campo de Gibraltar recuerda que el llanto durante la adaptación es frecuente y aconseja despedidas breves y tranquilas, sin marcharse a escondidas ni transmitir angustia al menor

jefe de Pediatria del Hospital Quironsalud Campo de Gibraltar Jose Luis Diaz - El primer día de escuela infantil también se llora: cómo afrontar la separación de los más pequeños
Jefe de Pediatría del Hospital Quirónsalud Campo de Gibraltar, José Luis Díaz

Este jueves, miles de niños de entre 0 y 3 años comienzan la escuela infantil y, para muchos, será la primera vez que pasan varias horas separados de sus principales figuras de referencia. Los llantos y las pataletas a las puertas de los centros forman parte de una escena habitual que puede generar preocupación e incluso culpabilidad entre los padres, aunque los especialistas recuerdan que se trata de una reacción frecuente ante un cambio importante en la vida del menor.

El jefe de Pediatría del Hospital Quirónsalud Campo de Gibraltar, José Luis Díaz, explica que el inicio de esta etapa supone enfrentarse de golpe a un espacio desconocido, nuevas personas, horarios y rutinas. El llanto se convierte así en una forma de expresar la inseguridad y el rechazo ante una situación que el pequeño todavía no comprende.

Ante estos momentos, el pediatra aconseja realizar una despedida «breve, afectuosa y clara». Los padres deben explicar al niño que se marchan y que volverán a recogerlo, evitando prolongar excesivamente ese momento o desaparecer a escondidas para intentar impedir que llore. Díaz recuerda además que los pequeños perciben la ansiedad de los adultos, por lo que afrontar la separación con angustia puede dificultar también su adaptación.

No existe, además, un periodo idéntico para todos. Algunos menores se acostumbrarán a la escuela infantil en cuestión de días y otros necesitarán varias semanas. Incluso puede ocurrir que un niño aparentemente adaptado desde el principio atraviese posteriormente una etapa de mayor dificultad. Por ello, el especialista recomienda respetar los ritmos individuales y evitar las comparaciones.

Compartir, comunicarse y expresar emociones

Más allá de las dificultades iniciales, la incorporación a la escuela infantil proporciona oportunidades para desarrollar habilidades sociales y emocionales. Compartir espacios, esperar turnos, imitar conductas, comunicarse, expresar emociones y comenzar a resolver pequeños conflictos son algunos de los aprendizajes que destaca Quirónsalud Campo de Gibraltar.

Para facilitar el proceso, las familias pueden preparar previamente al menor estableciendo horarios similares a los que encontrará en el centro y explicándole con naturalidad qué ocurrirá. También resulta importante mantener una comunicación fluida con los educadores, informándoles sobre sus rutinas, sueño, aquello que consigue tranquilizarlo o cómo suele reaccionar ante situaciones desconocidas.

El especialista desaconseja convertir cada mañana en un momento dramático o preguntar insistentemente después al pequeño si ha llorado o lo ha pasado mal. Frente a ello, recomienda interesarse de manera positiva por su jornada y reforzar los pequeños avances que vaya consiguiendo.

Díaz recuerda igualmente que dos niños de la misma edad pueden evolucionar a ritmos distintos y encontrarse ambos dentro de la normalidad. Entre los 0 y 3 años tampoco tienen necesariamente que establecer amistades como las entienden los adultos, siendo el denominado juego paralelo completamente normal.

Cuándo consultar al pediatra

Hay determinadas situaciones, sin embargo, que sí merecen una valoración profesional. Quirónsalud recomienda consultar al pediatra cuando aparezca una pérdida de habilidades previamente adquiridas, ausencia o regresión del lenguaje, escaso contacto social, respuesta muy limitada hacia otras personas o dificultades importantes y persistentes para comunicarse.

También conviene prestar atención si, después de comenzar la escuela infantil, se mantienen alteraciones importantes del sueño o la alimentación, aparece un miedo intenso que no disminuye con el paso del tiempo o el malestar termina interfiriendo claramente en la vida cotidiana del pequeño.

La negativa a comer puede ser relativamente frecuente durante los primeros días de adaptación. El niño puede encontrarse nervioso o no sentirse todavía cómodo comiendo fuera de casa, por lo que el especialista recomienda no obligarlo y respetar sus señales de hambre y saciedad. Si el rechazo se prolonga, es muy selectivo o aparece acompañado de pérdida de peso, problemas de crecimiento, vómitos o atragantamientos, debe consultarse al pediatra.

Más infecciones al comenzar la escuela

El inicio de la escolarización también suele traer consigo otro quebradero de cabeza para las familias: el aumento de las infecciones respiratorias y gastrointestinales. Al convivir con otros menores, los niños quedan expuestos a numerosos virus, algo que Díaz considera esperable en esta etapa y que no implica necesariamente que exista un problema con sus defensas.

Una correcta higiene de manos, la ventilación de los espacios, la limpieza de juguetes y superficies y mantener al menor en casa cuando presenta una enfermedad contagiosa ayudan a reducir la transmisión. El pediatra insiste igualmente en mantener actualizado el calendario de vacunación.

Las alergias alimentarias deben comunicarse al centro desde el primer momento y, cuando exista un diagnóstico, aportar la documentación correspondiente y respetar los protocolos establecidos. Las intolerancias también deben notificarse, aunque el especialista recuerda que no son lo mismo que una alergia y que los riesgos pueden ser diferentes.

En definitiva, el comienzo de la escuela infantil puede venir acompañado de lágrimas y momentos complicados, pero también abre una etapa de nuevas experiencias y aprendizajes. Para las familias, la clave pasa por transmitir tranquilidad, respetar el ritmo de cada niño y mantener una estrecha coordinación con los educadores, recurriendo al pediatra cuando aparezcan signos que puedan indicar un problema más allá del proceso normal de adaptación.