Marina Muñoz Villalta es joven, emprendedora y linense. Con una mezcla de «ímpetu, fuerza y delicadeza» nace Sila Restauración. Conocemos en Herrera en Cope Campo de Gibraltar, esta historia de emprendimiento en tiempos de pandemia además del interesante mundo de la conservación y cuidado de «lo antiguo».
«Es todo un reto pero también una satisfacción emprender un negocio. Poner en valor lo antiguo es una aventura para apasionarnos. Ha sido complicado pero tuve suerte porque terminé las prácticas y comencé a trabajar». Estudió en La Laguna (Tenerife) la carrera que ahora le está dando sus frutos. «Estudié Conservación y Restauración de bienes culturales», explica. «Desde que terminé he estado colaborando en Sevilla, en distintas restauraciones», explica a nuestro compañero, Rubén García.
Y a raíz de ahí, la empresa Sila Restauración ha ido andando sus pasos y adentrándose en este mundo muy vinculado al patrimonio cultural e histórico.
Sila Restauración es un ejemplo de que con esfuerzo y apoyo se pueden conseguir las metas. «Tengo muchísimas ganas de restaurar maravillas de La Línea. Me encantaría restaurar y estudiar tallas tan interesantes como la Esperanza de San Bernardo, piezas arqueológicas del Museo del Istmo… tenemos muchas obras que son de un gran valor», concluye.

