Vecinos de la Plaza Fariñas y de sus alrededores, en La Línea de la Concepción, han trasladado a este diario su malestar por una serie de problemas que, según denuncian, afectan desde hace semanas a su calidad de vida, especialmente por los malos olores, el ruido nocturno y la ocupación del espacio público.
Los residentes califican de “insoportable” el olor que atribuyen a aguas negras y aseguran que durante las últimas semanas de calor “ha sido imposible abrir las ventanas”. Las quejas se centran especialmente en la sensación de insalubridad que, según afirman, soportan en la zona.
También critican el funcionamiento de barredoras diésel, al considerar que el olor del combustible se suma al ambiente que denuncian. Una de las vecinas ha presentado además una reclamación ante el Ayuntamiento para dejar constancia formal de la situación.
Los afectados recuerdan también la carga fiscal que soportan, incluyendo los recibos relacionados con el agua, y reclaman una respuesta a unos problemas que consideran incompatibles con las condiciones que debería reunir una zona céntrica de la ciudad.
Ruido nocturno y dificultades para pasar por algunas zonas
Otro de los principales motivos de queja está relacionado con el ruido procedente, según los vecinos, de establecimientos nocturnos y cafeterías de la zona. Aseguran que el nivel sonoro alcanza cotas muy elevadas y solicitan incluso la instalación de señalización que recuerde la necesidad de guardar silencio y respetar los límites de ruido.
«Y el ruido prácticamente 24 horas entre las máquinas que limpian el cierre de los bares a las 2:00 de la mañana el del nuevo de la Unión Deportiva que cierra más tarde y después las máquinas empieza a las 6:00 de la mañana es 24 horas en la plaza del ruido le están llamando a la plaza del ruido, denuncia un vecino».
Los residentes denuncian igualmente que la ocupación de determinadas zonas por mesas y otros elementos dificulta el tránsito peatonal y genera, según sostienen, “gravísimos problemas” para las personas con movilidad reducida.
En concreto, señalan a una cafetería cuya terraza, aseguran, ocupa buena parte de la calle hasta alcanzar la esquina de un pasaje, una situación que consideran especialmente problemática para el paso normal de los peatones.
También muestran su preocupación por el consumo de alcohol en la vía pública asociado, según su versión, a la actividad nocturna de la zona, y reclaman un mayor control para evitar comportamientos que consideran perjudiciales, especialmente de cara a los jóvenes.
Los vecinos resumen la situación asegurando que Plaza Fariñas se convierte por momentos “en un auténtico dislate” y piden al Ayuntamiento medidas que permitan compatibilizar la actividad hostelera con el descanso, la accesibilidad y unas condiciones adecuadas de salubridad para quienes viven en la zona.
REUNIÓN IMPUGNADA
Una comunidad de vecinos de la zona realizó una reunión extraordinaria sobre los toldos y mesas en el soportal. Algunos votos fueron favorables a la cafeterías y un vecino quiere impugnar la reunión. Está esperando que le contesten y podría ir a juicio si se diera el caso. Este vecino se pregunta «quién podría desbloquear el silencio administrativo que nos tienen hecho».

