Ni el tinto es solo para la carne ni una botella de 200 euros tiene que ser mejor: los grandes mitos del vino

Pablo García, tercera generación de Casa Pablo, desmonta algunas de las creencias más extendidas a la hora de elegir, servir y beber vino. Presentado por @pablosudoku, con la colaboración de @citmarbella

Vino tinto con pescado
Vino tinto con pescado

Blanco para pescado y tinto para carne. El vino tinto se bebe a temperatura ambiente. Una botella de 200 euros tiene que ser mejor que una de 20.

Son algunas de las ideas que muchos consumidores han escuchado alguna vez, pero no siempre funcionan así. Pablo García, CEO de Casa Pablo y tercera generación de una familia dedicada al sector desde 1966, ha desmontado varios de estos tópicos durante su paso por Más que Negocios.

Uno de los primeros tiene que ver con el precio.

“Hay veces que la botella de 20 te va a gustar más que la de 200”, asegura García.

La explicación está en que el vino no funciona únicamente como una escala en la que más precio significa necesariamente más disfrute. Influyen el momento, los gustos personales, lo que se está comiendo e incluso el punto de evolución en el que se encuentra la botella.

De ahí una de las frases que utiliza el empresario para explicar la enorme complejidad de este mundo: “Cuanto más sabes de vino, menos sabes de vino”.

Otro de los grandes tópicos está en el maridaje.

García rechaza la regla automática de asociar vino blanco con pescado y vino tinto con carne. Un tinto joven, afrutado y con poco tanino puede acompañar perfectamente determinados pescados, mientras que la elección debería realizarse atendiendo al plato concreto y al tipo de vino.

Pero hay otro elemento al que muchos consumidores prestan bastante menos atención: la copa.

“Un vino cambia totalmente con la cristalería”, explica.

La forma y características de la copa afectan a cómo se perciben los aromas y sabores, hasta el punto de que García considera la cristalería uno de los elementos que deberían cuidar especialmente los restaurantes que quieren ofrecer una buena experiencia alrededor del vino.

Y también pone en cuestión otra frase repetida durante generaciones: “el tinto se toma a temperatura ambiente”.

El problema está precisamente en qué significa temperatura ambiente. No es lo mismo una estancia a 14 grados que un restaurante de Marbella en pleno verano a 27. La temperatura de servicio puede modificar considerablemente la percepción del vino.

A ello se suma otro error frecuente: guardar cualquier botella durante años pensando que necesariamente mejorará.

García recuerda el caso de personas que conservan crianzas durante décadas cuando determinados vinos fueron elaborados para consumirse mucho antes. Una botella antigua, por tanto, tampoco tiene por qué ser una botella mejor.

La conclusión del responsable de Casa Pablo es mucho más sencilla que toda la terminología que durante años ha rodeado al sector: perder el miedo a probar.

España ofrece alternativas mucho más allá de Rioja y Ribera del Duero. Durante la entrevista reivindica especialmente los vinos andaluces y de Jerez, una zona que considera mucho más reconocida internacionalmente de lo que lo es entre muchos consumidores españoles.

Y a la hora de enfrentarse a una carta de vinos, propone cambiar el orden habitual: primero decidir qué se va a comer y, después, buscar qué vino puede acompañarlo.

Porque quizá saber de vino no consista en conocer más nombres ni pedir la botella más cara, sino precisamente en atreverse a salir de los tres vinos de siempre.