El calendario vuelve a poner en alerta a los conductores. Las rebajas extraordinarias aplicadas al Impuesto sobre Hidrocarburos tienen como fecha de finalización el próximo 30 de septiembre, por lo que, si no se prorrogan o sustituyen por nuevas medidas, la fiscalidad de los carburantes cambiará a partir del 1 de octubre. La incógnita está ahora en saber qué decidirá el Gobierno antes de que expire el actual esquema de ayudas.
El momento resulta especialmente sensible porque los precios de la gasolina y el diésel se encuentran en niveles elevados. De media, la gasolina 95 ronda actualmente los 1,928 euros por litro en España, mientras el gasóleo se sitúa alrededor de los 1,918 euros, ambos muy cerca de la barrera de los dos euros.
De hecho, llenar un depósito medio de 55 litros de diésel cuesta actualmente unos 105 euros, frente a los aproximadamente 77,55 euros de hace un año. En un vehículo de gasolina, el mismo depósito supone alrededor de 106 euros, unos 25 euros más que doce meses atrás.
Sin embargo, hay un matiz importante ante los mensajes que circulan estos días animando a llenar inmediatamente el depósito: no puede asegurarse todavía cuánto subirá el litro de gasolina o gasóleo el 1 de octubre ni que todo el cambio fiscal vaya a trasladarse de forma automática e inmediata al surtidor. El precio final depende también de la cotización internacional de los productos petrolíferos, la materia prima, la logística y los márgenes comerciales.
¿Qué ocurre exactamente el 30 de septiembre?
Las medidas actualmente vigentes proceden del Real Decreto-ley 18/2026, de 29 de junio, aprobado dentro del Plan Integral de Respuesta a la Crisis en Oriente Medio. El Gobierno estableció una reducción temporal del Impuesto sobre Hidrocarburos que, en su diseño general, iba disminuyendo progresivamente: 15 céntimos por litro en julio, 10 en agosto y 5 en septiembre.
La norma incorporó, no obstante, una cláusula de salvaguarda para aumentar nuevamente la rebaja fiscal si la evolución de los precios era especialmente desfavorable. En concreto, contemplaba reducciones de hasta 20 céntimos por litro cuando el IPC interanual específico de la gasolina o del gasóleo superara determinados umbrales.
Este punto es importante porque no debe confundirse la rebaja general del Impuesto sobre Hidrocarburos con las ayudas específicas al gasóleo profesional. Para determinados profesionales del transporte, el real decreto establece mecanismos adicionales que permiten alcanzar una ayuda total de 20 céntimos por litro durante julio, agosto y septiembre.
Por tanto, mensajes que aseguran de forma general que todos los conductores de vehículos diésel perderán automáticamente un descuento de 20 céntimos por litro el 1 de octubre requieren matización. El impacto concreto depende del régimen fiscal vigente durante septiembre y, sobre todo, de lo que apruebe el Gobierno para octubre.
¿Puede costar 12 euros más llenar un depósito?
Si se produjera efectivamente una diferencia fiscal de 20 céntimos por litro antes de IVA, su impacto teórico sobre el precio final sería de unos 24,2 céntimos por litro al aplicar el IVA del 21%. En un depósito de 50 litros supondría aproximadamente 12,10 euros.
Con una diferencia de 5 céntimos antes de IVA, el efecto teórico ascendería a unos 6,05 céntimos por litro, es decir, aproximadamente 3,03 euros en un depósito de 50 litros.
Pero esos cálculos sirven únicamente para mostrar el efecto fiscal teórico. No permiten afirmar que el precio de los surtidores vaya a aumentar exactamente esas cantidades el 1 de octubre, porque la evolución de los carburantes incorpora más variables y porque todavía está pendiente conocer las decisiones que adopte el Ejecutivo.
El Gobierno prepara nuevas medidas
La principal incógnita se despejará previsiblemente antes de que expire el actual sistema. El Gobierno tiene previsto abordar un nuevo paquete de medidas frente al encarecimiento energético, cuyo contenido todavía no se ha concretado.
El vicepresidente primero y ministro de Economía, Carlos Cuerpo, ha mantenido contactos con algunos de los sectores afectados por el incremento de los costes energéticos. Entre ellos se encuentra el sector de los hidrocarburos, en un contexto marcado por la inestabilidad internacional.
El Ejecutivo había diseñado las actuales reducciones fiscales precisamente como una respuesta temporal a la crisis de Oriente Medio. Cuando aprobó su última extensión, explicó que el objetivo era retirar progresivamente el apoyo conforme se normalizasen los mercados internacionales, aunque incorporando mecanismos para reaccionar si los precios volvían a tensionarse.
La evolución de la energía continúa teniendo además un peso relevante en los precios. El IPC cerró julio con una tasa anual del 3,6%, mientras que el grupo de transporte alcanzó el 6,2%, influido principalmente por el comportamiento de los combustibles y lubricantes para vehículos personales.
Gasolina y diésel, por debajo de la media europea
Pese a los elevados precios actuales, RTVE señala que todavía España está por debajo de la media europea. La gasolina 95 se encuentra en torno a 1,928 euros por litro, frente a los 2,092 euros de la Unión Europea y los 2,157 de la eurozona.
La diferencia es todavía mayor en el diésel: los 1,918 euros por litro señalados para España quedan por debajo de los 2,226 euros de media comunitaria y de los 2,262 euros registrados en la zona euro.
Todo queda, por tanto, pendiente de las próximas decisiones del Gobierno. El 30 de septiembre termina la vigencia prevista de las actuales medidas sobre los carburantes, pero todavía no es posible determinar con precisión cuánto costará repostar el 1 de octubre.

