El Campo de Gibraltar despide a Mesod Benady, conocido cariñosamente como Tito Benady, una de las figuras más respetadas en el estudio de la historia gibraltareña y en la defensa del patrimonio del Peñón. El historiador y escritor, Miembro de la Orden del Imperio Británico —MBE—, falleció el 19 de mayo a los 95 años, dejando tras de sí una trayectoria marcada por la investigación, la cultura, la memoria histórica y una forma serena de entender las relaciones entre Gibraltar, España y el Reino Unido.
El Ministro Principal de Gibraltar, Fabián Picardo, ha expresado su “profunda tristeza” por la muerte de Benady, al que ha definido como “uno de los grandes historiadores de Gibraltar” y “una de las figuras culturales más respetadas del Peñón”. En nombre del Gobierno y del pueblo de Gibraltar, Picardo ha trasladado su pésame a su familia, a sus amigos y a todas las personas que tuvieron el privilegio de conocerlo.
La pérdida también ha sido recibida con pesar en la Mancomunidad de Municipios del Campo de Gibraltar, especialmente en el entorno del Instituto de Estudios Campogibraltareños —IECG—, del que Tito Benady era Consejero de Honor. La presidenta del IECG, Susana Pérez Custodio, la dirección y sus miembros han querido recordarlo de manera entrañable y han trasladado sus condolencias a la familia de quien consideran un gran amigo de la institución y de la comarca.
Benady fue una figura muy vinculada al ámbito cultural campogibraltareño. De hecho, las últimas Jornadas de Historia del Campo de Gibraltar, celebradas el año pasado, estuvieron dedicadas a su figura todavía en vida, en reconocimiento a una trayectoria que cruzó con naturalidad ambos lados de la Verja. Para la Mancomunidad, su relación con España estuvo siempre marcada por el respeto, la simpatía y la voluntad de entendimiento, aunque sin renunciar nunca a su profundo amor por Gibraltar y por el Reino Unido.
Nacido en Gibraltar el 17 de julio de 1930, Tito Benady procedía de una antigua familia de judíos sefardíes, asentada en Marruecos desde finales del siglo XV e instalada en Gibraltar a comienzos del siglo XVIII. Su propia vida quedó atravesada desde muy joven por algunos de los grandes episodios del siglo XX. De niño sufrió junto a su familia la evacuación a Marruecos y Madeira durante la Segunda Guerra Mundial, una experiencia que formó parte de su memoria personal y también de su sensibilidad hacia la historia de las comunidades desplazadas.
Antes de convertirse en una referencia de la investigación histórica, Benady estudió en Londres lenguas antiguas con la intención inicial de iniciar estudios rabínicos. Su camino, sin embargo, tomó otro rumbo. Durante años desarrolló una destacada carrera profesional en el sector de los seguros, hasta crear una importante empresa en la City de Londres. Esa etapa terminó en 1974, cuando una delicada situación de salud le llevó a dejar la actividad empresarial y regresar a Gibraltar.
Aquel regreso marcó el inicio de una segunda vida pública e intelectual. En Gibraltar se dedicó a la política, abrió una importante librería y, sobre todo, se entregó de lleno a la investigación histórica. Su obra abordó asuntos muy diversos, siempre con Gibraltar como eje principal: la historia militar del Peñón, las comunidades sefardíes mediterráneas, la presencia de la Royal Navy, la evolución urbana, las calles, la policía, la comunidad judía, el comercio, el contrabando, los gobernadores e incluso el museo.
Picardo ha destacado que, a través de sus libros, investigaciones y labor pública, Tito Benady dedicó gran parte de su vida a “preservar y promover la historia, el patrimonio y la identidad de Gibraltar”. El Ministro Principal ha subrayado además que su contribución fue mucho más allá de sus escritos, ya que ayudó a generaciones de gibraltareños a comprender mejor su pasado y a valorar la riqueza de su comunidad y su cultura.
Ese compromiso con la divulgación también tuvo una importante dimensión editorial. Benady dirigió Gibraltar Books Ltd., especializada en obras sobre Gibraltar, y fue cofundador de una revista de historia vinculada al Gibraltar Heritage Trust. Durante décadas participó de forma activa en las Jornadas Comarcales de Historia del Instituto de Estudios Campogibraltareños, una institución creada desde el área de Cultura de la Mancomunidad de Municipios del Campo de Gibraltar.
Su trabajo le valió numerosos reconocimientos. Entre ellos, el nombramiento como Miembro de la Orden del Imperio Británico por sus servicios a la historia local y el Premio a la Trayectoria Cultural concedido por el Ministerio de Cultura de Gibraltar en 2022. El propio Instituto de Estudios Campogibraltareños, del que era consejero de honor, le rindió un gran homenaje en la Garrison Library. También fue miembro de la Royal Historical Society, formó parte de la junta directiva de la Friends of Gibraltar Heritage Society y llegó a ser presidente honorario del Centro Internacional para la Historia del Atlántico.
Pero quienes le trataron de cerca destacan algo que va más allá del currículum. Para sus amigos del Campo de Gibraltar, Tito Benady fue una persona de enorme humanidad: prudente, discreta, respetuosa y modesta. Su consejo, recuerdan desde la Mancomunidad, era siempre agudo, ponderado y sincero. Por su edad, su conocimiento y la autoridad tranquila que transmitía, muchos lo consideraban el verdadero decano de los historiadores comarcales, una presencia familiar y entrañable en los encuentros dedicados al estudio de la historia de la zona.
También en el terreno político y social dejó una posición clara: la defensa del diálogo. En relación con España y el contencioso de Gibraltar, Benady se mostró siempre partidario de la amistad, la cooperación, la moderación y el respeto mutuo, sin abandonar por ello la defensa de los intereses gibraltareños y británicos. Esa forma de mirar el conflicto, alejada del ruido y cercana al entendimiento, es una de las ideas que más se repiten en los mensajes de recuerdo.
Gibraltar pierde a uno de sus grandes estudiosos. El Campo de Gibraltar, a un amigo respetado. Y la historia local, a una de esas voces que no solo investigan el pasado, sino que ayudan a una comunidad a reconocerse en él.

