Hasta esta semana, el nombre de Peninsula podía resultar desconocido para buena parte del público fuera de Gibraltar y de la industria marítima. Dentro del sector, sin embargo, hablamos de una compañía nacida en el Peñón hace 30 años que hoy abastece de combustible a barcos en más de 500 puertos de todo el mundo.
Su nombre ha saltado ahora a la actualidad por un motivo muy distinto al empresarial. El Hercules Star, un buque cisterna vinculado a su operativa, sufrió el 9 de septiembre un grave incidente mientras permanecía fondeado frente a Dubái. Un miembro de la tripulación murió y otro permanece desaparecido, mientras el resto pudo ser localizado, según confirmó la propia Peninsula. La Organización Marítima Internacional (OMI) incluye el Hercules Star entre los buques dañados ese día en la región y confirma una víctima mortal.
Las circunstancias exactas todavía no han sido confirmadas. Evaluaciones preliminares de fuentes de seguridad marítima citadas por Reuters apuntan a que el barco podría haber sido alcanzado por un dron. Por su parte, UK Maritime Trade Operations (UKMTO) recibió información sobre un buque escorado a unas 24 millas náuticas de Port Rashid, posiblemente debido a una entrada de agua tras el impacto de un proyectil de origen desconocido.
Pero detrás del Hercules Star hay una historia empresarial que comenzó mucho más cerca de casa.
De Gibraltar al mapa mundial del ‘bunkering’
Peninsula nació en Gibraltar en 1996. El negocio era, en apariencia, sencillo: suministrar a los barcos el combustible necesario para continuar navegando. Es lo que en el sector marítimo se conoce como bunkering.
La localización era difícil de mejorar. El Estrecho de Gibraltar constituye uno de los grandes cruces de caminos de la navegación internacional y el Peñón llevaba décadas desarrollando una industria alrededor de los buques que atravesaban sus aguas.
La propia empresa define actualmente Gibraltar como el “corazón operativo” de su red mundial de suministro. Desde allí coordina actividades ligadas no solo al Peñón, sino también a Algeciras, Las Palmas, Barcelona y Malta, además de funciones internacionales de comercialización y gestión de riesgos.
Lo que comenzó como una pequeña compañía dedicada al combustible marítimo poco tiene que ver con el grupo actual.
Peninsula asegura que dispone de 21 oficinas comerciales, suministra combustibles marítimos en más de 500 puertos y cuenta con una red de más de 50 enclaves estratégicos de suministro físico y almacenamiento. Su plantilla supera las 500 personas de más de 40 nacionalidades.
La transformación se entiende mejor con una cifra: en su primer año la compañía suministró unas 75.000 toneladas. Treinta años después, Peninsula sitúa su volumen anual en torno a los 20 millones de toneladas.
John A. Bassadone y los 50.000 dólares del comienzo
Detrás de ese crecimiento aparece un nombre inseparable de Peninsula: John A. Bassadone, su fundador y consejero delegado.
Bassadone pertenece a una familia profundamente vinculada al negocio marítimo gibraltareño. Su padre, John Bassadone, había desarrollado previamente su trayectoria dentro de Gibunco, un grupo cuyas raíces se remontan a un pequeño negocio familiar relacionado con el buceo y el mantenimiento de embarcaciones. Con el tiempo, la actividad se desplazó hacia el transporte y suministro de combustibles.
El salto de la segunda generación llegó en 1996.
Según relató Vanity Fair en un perfil publicado en 2020, John A. Bassadone levantó Peninsula Petroleum con 50.000 dólares prestados por su padre. Su primera oficina estaba en Gibraltar y el primer cliente fue una gran compañía de cruceros. Durante el primer ejercicio vendió 75.000 toneladas y en el segundo duplicó prácticamente la cifra hasta alcanzar las 150.000 toneladas.
Tres décadas más tarde, Bassadone continúa al frente del negocio.
La evolución tampoco consistió simplemente en vender más combustible. En 2012, Peninsula dio un paso fundamental al ampliar su actividad hacia el suministro físico, incorporando operaciones de almacenamiento, mezcla de productos y alquiler de capacidad en terminales. La empresa dejaba así de depender exclusivamente de un modelo comercial para controlar directamente partes esenciales de la cadena logística.
Ese modelo integrado es hoy una de las señas de identidad que promociona la compañía: adquisición del combustible, almacenamiento, mezcla, comercialización, logística y entrega física al barco. Peninsula se presenta actualmente como uno de los mayores proveedores físicos independientes de combustible marítimo del mundo.
Del petróleo al LNG y los biocombustibles
El negocio que vio nacer a Peninsula también está cambiando.
Las nuevas exigencias medioambientales del transporte marítimo han obligado a las grandes empresas del sector a buscar alternativas al combustible tradicional. Peninsula lleva años intentando posicionarse en ese proceso y actualmente comercializa combustibles convencionales, LNG y biocombustibles.
En Gibraltar y Algeciras, por ejemplo, la compañía ofrece mezclas de biocombustibles y mantiene capacidad de suministro de LNG. El pasado agosto anunció además un acuerdo con Evos para estudiar el desarrollo de nuevas instalaciones de almacenamiento de biocombustibles en el Puerto de Algeciras.
Es una transición relevante para una empresa que nació precisamente alrededor del combustible fósil y que ahora intenta adaptar su red logística a una industria obligada a reducir emisiones.
Peninsula maneja actualmente, según los datos que publica en su web, alrededor de un millón de toneladas al mes, realiza decenas de miles de entregas anuales y presta servicio a más de 2.000 clientes. Son cifras corporativas, pero sirven para dimensionar hasta dónde ha llegado aquella empresa fundada en Gibraltar en 1996.
El ‘Hercules Star’: dos impactos en seis meses
Y en esa expansión aparece el barco que ahora ha colocado nuevamente a Peninsula en los titulares internacionales.
El Hercules Star es un petrolero de productos fletado por Peninsula a través de Hercules Tanker Management, compañía hermana que gestiona parte de la capacidad marítima utilizada por el grupo. La embarcación, con bandera de Gibraltar, llegó originalmente a la flota tras ser construida en los astilleros Dayang y cuenta con una capacidad de carga de aproximadamente 8.502 metros cúbicos.
Lo ocurrido frente a Dubái tiene además un antecedente llamativo.
El 1 de marzo de 2026, apenas seis meses antes del actual incidente, el mismo Hercules Star fue alcanzado por un proyectil de origen desconocido a unas 17 millas náuticas al noroeste de Mina Saqr, en Emiratos Árabes Unidos.
Aquel impacto provocó un incendio que pudo ser extinguido. El barco consiguió continuar navegando por sus propios medios y no hubo heridos ni fallecidos. Peninsula y Hercules Tanker Management confirmaron posteriormente que había regresado a un fondeadero en Dubái con daños menores y sin contaminación marina.
Esta vez las consecuencias han sido mucho más graves.
El 9 de septiembre, el buque se encontraba nuevamente en aguas de Emiratos Árabes Unidos, fondeado frente a Dubái, cuando se produjo el incidente que ha dejado un marinero fallecido y otro desaparecido.
El contexto tampoco es menor. Ese mismo día se registraron otros ataques contra embarcaciones en la región, en plena escalada militar que está afectando al tráfico marítimo del Golfo. Reuters informó de varios mercantes alcanzados y de otro petrolero atacado con un dron en aguas iraquíes.
Eso no permite afirmar, por sí solo, quién atacó al Hercules Star ni siquiera confirmar definitivamente que el impacto procediera de un dron. Peninsula no ha atribuido públicamente el incidente a ningún actor, y las informaciones disponibles hablan por ahora de evaluaciones preliminares y de un proyectil de origen desconocido.
Un empresario que nunca se alejó demasiado del mar
Hay además una pequeña paradoja detrás de la historia de Peninsula. Para Bassadone el mar no ha sido únicamente su negocio.
El empresario creció entre embarcaciones y comenzó desde niño en la vela, primero con Optimist y posteriormente con Laser. Años después retomó la competición y terminó creando su propio equipo, Peninsula Petroleum, con el que participó en pruebas internacionales y en regatas de Sotogrande y Palma de Mallorca.
Negocio y afición han terminado así recorriendo caminos paralelos.
De aquel joven que puso en marcha una pequeña comercializadora de combustible en 1996 queda hoy una compañía presente en los grandes centros marítimos de Europa, América, Asia, África y Oriente Medio. Singapur, Houston, Shanghái, Tokio, Dubái, Fujairah, Amsterdam, Barcelona, Algeciras o Gibraltar forman parte de una red que se extiende por las principales rutas comerciales del planeta.
Pero el centro de gravedad continúa estando donde empezó todo.
Gibraltar sigue siendo el corazón operativo de Peninsula.
Y treinta años después de su fundación, ha sido precisamente uno de sus barcos con bandera del Peñón, a miles de kilómetros del Estrecho, el que ha mostrado también el otro lado de una compañía global: cuando se opera en las principales rutas energéticas del mundo, las crisis internacionales pueden dejar de ser una noticia lejana para alcanzar directamente a una tripulación.

