La familia de Jesús María Díaz, conocido como «El Pechuga», responsabiliza a la Policía portuguesa de su muerte durante una persecución contra el narcotráfico en aguas del Algarve. Sus allegados sostienen que fue la embarcación de los agentes la que se abalanzó sobre la lancha en la que viajaba el algecireño y le pasó por encima, provocándole las graves lesiones que acabaron con su vida el pasado domingo 11 de octubre.
Según ha podido saber Área Campo de Gibraltar a través de fuentes cercanas al entorno familiar del fallecido, sus allegados rechazan la versión ofrecida por las autoridades portuguesas, que atribuyen la colisión a las maniobras evasivas de la embarcación perseguida. La familia también cuestiona las imágenes difundidas del operativo y denuncia que no recibió la noticia de su muerte hasta la mañana siguiente.
«Eso es incierto. La narcolancha no dio contra la Policía portuguesa. A mi hermano lo mataron ellos, se le echaron encima», asegura la hermana del fallecido.
La persecución en la que murió «El Pechuga»
Los hechos ocurrieron el domingo 11 de octubre, cuando las autoridades portuguesas desarrollaban una operación internacional contra el narcotráfico denominada Mare Nostrum, coordinada por la Unidad Nacional de Combate al Tráfico de Estupefacientes de la Policía Judicial portuguesa.
La intervención se produjo a unas 80 millas náuticas al sur de Faro, aproximadamente 150 kilómetros de la costa del Algarve, donde fue localizada una embarcación de alta velocidad que transportaba un importante cargamento de cocaína.
Según la información oficial, los ocupantes de la lancha desobedecieron una orden de detenerse, lo que dio lugar a una persecución en alta mar. Durante la intervención se produjo una colisión entre la embarcación perseguida y una de las utilizadas por las fuerzas de seguridad portuguesas.
El choque dejó gravemente herido a uno de los tres tripulantes, identificado posteriormente como Jesús María Díaz, algecireño de 37 años y vecino de la barriada de El Cobre.
La operación permitió intervenir 3.700 kilos de cocaína y detener a los otros dos ocupantes. Según las autoridades portuguesas, en la embarcación viajaban dos ciudadanos españoles y uno británico.
La versión oficial: una colisión que no pudo evitarse
La Marina portuguesa sostiene que el choque fue consecuencia de las maniobras evasivas realizadas por la embarcación sospechosa durante su intento de huida.
En un comunicado difundido el lunes 12 de octubre, las autoridades explicaron que la lancha desobedeció las instrucciones de detenerse y que, durante la persecución posterior, se produjo una colisión atribuida a los movimientos realizados por sus ocupantes.
El comandante Ricardo Sá Granja, portavoz de la Marina y de la Autoridad Marítima Nacional portuguesa, defendió públicamente que el impacto no pudo evitarse.
«Fue una colisión que no se pudo evitar, fruto de la persecución que se estaba llevando a cabo», manifestó el responsable portugués.
Por su parte, João Oliveira, director de la Policía Judicial de Lisboa, explicó durante una comparecencia ante los medios que uno de los ocupantes había sufrido lesiones graves durante la intervención y que posteriormente falleció.
También confirmó que tres efectivos portugueses cayeron al agua durante el operativo, aunque ninguno resultó herido.
Por tanto, las autoridades reconocen que se produjo un choque entre ambas embarcaciones, pero atribuyen su origen a las maniobras de evasión de la lancha perseguida. Sin embargo, la información oficial difundida hasta ahora no permite conocer con precisión la trayectoria de los dos barcos en los instantes anteriores al impacto.
«La Policía se le echó encima y le pasó por encima a mi hermano»
La explicación de las autoridades portuguesas no convence al entorno de Jesús María Díaz, que sostiene que fueron los agentes quienes provocaron el impacto.
«Se ve claramente que ha sido la Policía la que se le echó totalmente encima y le pasó por encima a mi hermano», insiste una familiar en el testimonio trasladado a Área Campo de Gibraltar.
Los allegados consideran que la responsabilidad del choque no puede atribuirse únicamente a la embarcación perseguida y reclaman que se conozca cómo actuaron los agentes durante los momentos decisivos de la intervención.
Una de sus principales dudas está relacionada con las imágenes del operativo. Según el relato familiar, existiría una grabación de lo sucedido, pero las imágenes difundidas habrían sido cortadas, de modo que no mostrarían la secuencia completa de la colisión.
La familia cuestiona que pueda ofrecerse una explicación definitiva sobre el accidente sin conocer todos los movimientos de ambas embarcaciones.
No obstante, los allegados no han facilitado a este periódico una grabación íntegra que permita comprobar cómo se produjo exactamente el impacto o si las imágenes fueron editadas.
El entorno de «El Pechuga» considera, además, que su presunta vinculación con el narcotráfico ha condicionado la manera en la que se ha contado su muerte.
«Como era supuestamente un narcotraficante, son los malos. Pero cuando los guardias embisten, no se dice nada», lamenta su familiar.
El rescate de Jesús y su muerte durante la evacuación
La reconstrucción de lo sucedido continúa con las actuaciones de los equipos de emergencia después de la colisión.
Según el comunicado oficial de la Marina portuguesa, una vez interceptada la embarcación sospechosa, los agentes localizaron a uno de sus ocupantes con heridas graves.
Jesús María Díaz fue trasladado inmediatamente a otra embarcación, donde recibió los primeros auxilios. Posteriormente, el Centro de Coordinación de Salvamento Marítimo de Lisboa coordinó su evacuación mediante un helicóptero español de búsqueda y salvamento.
La Marina portuguesa señaló que fue el equipo médico del helicóptero el que constató oficialmente su fallecimiento.
En su comparecencia pública, Ricardo Sá Granja explicó que el herido estaba siendo evacuado hacia un hospital de Andalucía y situó su muerte durante el traslado aéreo.
Esta información coincide parcialmente con lo que asegura conocer la familia, aunque sus allegados mantienen dudas sobre las circunstancias exactas del fallecimiento.
«Mi hermano fue rescatado con un helicóptero, donde supuestamente falleció», relata una familiar.
La familia denuncia que no conoció la muerte hasta el lunes por la mañana
Otro de los aspectos que cuestiona el entorno familiar es el tiempo transcurrido hasta que recibió la noticia.
Según las fuentes cercanas a la familia consultadas por Área Campo de Gibraltar, la persecución y la colisión tuvieron lugar el domingo por la tarde, pero los allegados no fueron informados del fallecimiento hasta el lunes 12 de octubre, alrededor de las 10.00 horas.
Este retraso, según su relato, ha incrementado el malestar y las dudas sobre lo ocurrido tras la intervención.
La familia quiere conocer cuándo se constató exactamente la muerte, qué ocurrió durante la evacuación y por qué no recibió antes la comunicación del fallecimiento.
Los comunicados difundidos por las autoridades portuguesas explican cómo se organizó el rescate, pero no detallan públicamente el procedimiento seguido para informar a los familiares.
Los otros dos tripulantes, en prisión preventiva
La operación Mare Nostrum, desarrollada mediante cooperación internacional, permitió intervenir uno de los importantes cargamentos de cocaína detectados en aguas del Algarve durante los últimos días.
En el dispositivo participaron la Policía Judicial portuguesa, la Marina, la Policía Marítima y la Guardia di Finanza italiana, con la colaboración de otras autoridades internacionales, entre ellas la Guardia Civil española.
La investigación contra el narcotráfico se había prolongado durante aproximadamente seis meses y estaba dirigida contra una organización dedicada presuntamente a introducir grandes cantidades de droga en el continente europeo mediante embarcaciones rápidas.
Los otros dos tripulantes que sobrevivieron a la colisión fueron detenidos y, según informó el miércoles 14 de octubre la agencia portuguesa Lusa, citando fuentes de la Policía Judicial, quedaron en prisión preventiva tras comparecer ante la autoridad judicial.
Las incógnitas que rodean la muerte de «El Pechuga»
Cuatro días después de la muerte de Jesús María Díaz, siguen sin conocerse públicamente todos los detalles de la maniobra que terminó con una colisión mortal en alta mar.
La versión portuguesa sostiene que el choque se produjo por las maniobras evasivas de la lancha perseguida. La familia, en cambio, asegura que fue la embarcación policial la que se abalanzó sobre Jesús y le pasó por encima.
Las dudas se extienden también a la existencia de una grabación completa del operativo, las circunstancias de las lesiones sufridas por el fallecido y la cronología de su evacuación.
A ello se suma el malestar familiar por la comunicación de la muerte, que, según sus allegados, no se produjo hasta la mañana siguiente.
El entorno de «El Pechuga» reclama que se esclarezca lo ocurrido y que la investigación permita determinar cómo se produjo el impacto y si la actuación de los agentes portugueses tuvo alguna responsabilidad en su fallecimiento.
La familia insiste en que quiere conocer la secuencia completa de aquella persecución y las circunstancias que acabaron con la vida de Jesús María Díaz.

